Llegó a Argentina presunto «piloto de la muerte”

Veronica Smink

Cientos de opositores al régimen fueron “desaparecidos” durante ese período al ser arrojados vivos desde aviones sobre el Río de la Plata y el Océano Atlántico.

Poch será interrogado el viernes sobre su presunta participación en estos vuelos, acusación que él niega.

El teniente retirado, de 57 años, tiene doble nacionalidad argentina y holandesa, y residía en los Países Bajos desde los años ’80.

El piloto trabajaba como comandante de avión para la aerolínea comercial Transavia, perteneciente al grupo Air France-KLM.

Poch fue arrestado por la policía española el pasado 22 de septiembre en el aeropuerto de Manises, en Valencia, cuando realizaba una escala de 40 minutos en camino a Ámsterdam, Holanda.

En su momento, la Cancillería argentina celebró la detención a través de un comunicado en el que expresó su “satisfacción por el trabajo conjunto entre la Argentina y Holanda en la cooperación jurídica internacional” que permitió la detención del ex marino.

Investigan

El juez federal Sergio Torres, quien ordenó su extradición, investiga si Poch participó en 950 casos de crímenes de lesa humanidad ocurridos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos del gobierno militar.

Según la Justicia argentina, el piloto actuaba como aviador naval con base en la ESMA.

Los organismos de derechos humanos estiman que unas 5.000 personas fueron detenidas en ese lugar y muy pocos lograron sobrevivir.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) dijo a BBC Mundo que se desconoce el número de personas que fueron asesinadas a través de los “vuelos de la muerte”.

En declaraciones realizadas desde España, Poch negó haber trabajado en la ESMA y afirmó que asumiría su propia defensa para “limpiar su nombre”.

Según el Centro de Información Judicial, además de los casos en la ESMA, el ex militar está también imputado en las desapariciones de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, de la joven sueca Dagmar Hagelin y del escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh.

Uno de los testimonios que llevó a la detención de Poch sería la de un colega de la aerolínea Transavia, quien declaró cómo el piloto le relató los detalles de los “vuelos de la muerte”.

23 de septiembre de 2009

Detenido “piloto de vuelos de la muerte”

La policía española arrestó al piloto de una aerolínea comercial holandesa sospechoso de haber participado en los “vuelos de la muerte” durante el gobierno militar argentino (1976-1983).

l arresto de Julio Alberto Poch se produjo a pedido de la justicia argentina, que lo acusa de haber piloteado aviones que transportaban a opositores del último gobierno de facto, quienes eran drogados y arrojados vivos en el Océano Atlántico.

Poch, que tiene la doble ciudadanía argentino-holandesa, trabajaba como comandante de avión de la aerolínea comercial Transavia, del grupo Air France-KLM.

Fue detenido el martes por la policía española luego de que contactara con la Interpol, durante una escala de Poch de 40 minutos en el aeropuerto de Manises-Valencia, antes de regresar a Ámsterdam, Holanda.

Poch es un teniente retirado de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más activo de los centros clandestinos de detención y tortura de Argentina, por el que se estima pasaron unos 5.000 detenidos.

A través de un comunicado, la Cancillería argentina expresó su “satisfacción por el trabajo conjunto entre la Argentina y Holanda en la cooperación jurídica internacional” que permitió la detención del ex marino, informó desde Buenos Aires la periodista de BBC Mundo Veronica Smink.

Testimonios

El comunicado policial divulgado el miércoles indicó que el juez federal argentino Sergio Torres reclamaba al ex militar por su presunta actuación como aviador naval con base en la ESMA en relación a cuatro procesos penales en los que hay más de 1.000 víctimas.

Poch, de 57 años, trabajaba para Transavia desde la década de los ’80, cuando llegó a Holanda y adquirió la ciudadanía de ese país, donde reside junto con su familia.

Medios argentinos informaron que el juez Torres había viajado a Holanda en diciembre de 2008 y recogió testimonios en los que Poch confesó en reuniones con sus compañeros de trabajo que había participado en los “vuelos de la muerte” y “relató el modo en que los prisioneros eran arrojados al mar”.

Cuatro años atrás, la Corte Suprema argentina anuló las leyes de amnistía que protegía a los presuntos violadores de los derechos humanos de ser procesados.

“La aerolínea Transavia confirmó el arresto, pero declinó informar desde cuándo Poch trabajaba para la compañía”, señala el corresponsal de la BBC en España, Steve Kingstone.

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